Debates digitales en peligro

El debate político ha cambiado sus plataformas y de dirigirse unidireccionalmente, usando los medios de comunicación tradicionales, hoy le tenemos usando desde redes sociales hasta sitios web, pasando por videos en vivo y más. Esto no mejoró el debate, parece que lo empeoró. ¿Qué pasó?

Cuando googlear no es suficiente

La razón por la cual tenemos muchos problemas para enfrentar un debate es el choque directo de informaciones por el cual ceñirnos. Muchos, quienes siempre participamos de debates interesantes de cualquier tópico en internet, damos por sentado que la persona que se une a nosotros conoce el tema y por lo tanto avanzamos directamente hacia el núcleo de la cuestión.

Si la persona no conoce, es ahí donde usamos la frase googlea o buscá en Wikipedia, dando por sentado la ley de Wagnston: Los humanos no debemos perder nuestro tiempo en debates que pueden ser contestados por Wikipedia. Para conceptualizaciones o buscar asuntos básicos del tema, usamos a Internet y luego para adentrarnos en la filosofía más pura, usamos los debates online.

Hoy día, muchos de los debates que están haciendo objeto de polémicas, parecen no haber pasado la primera ley de Wagnston, todo lo contrario, estamos planteando debates sobre los conceptos mismos. Es como si Encarta o Wikipedia no existiera. ¿Qué está pasando? ¿Qué pasó para que volvamos a re-debatir conceptos básicos como la vacunación, el terraplenismo o ideología de género usando argumentos cuasi-vacíos?

Hola, ¿qué pasa acá?

Los debates políticos hoy ya no se centran en los especificos, se enfocan en las emociones generales, buscando de alguna manera llegar a dos lados o ninguno. Me explico. Hoy las noticias -más que nunca- se enfocan en escandalos y prensa rosa, los anuncios políticos/sociales -siempre hablando en lo digital- intentan crear un sentimiento más que generar una interacción intelectual. Si hubiere un debate intelectual -apenas lo hay-, estos se llevan a campos donde todas las partes quieren estar con Dios y el Diablo al mismo tiempo. O quieren alejarte de Dios para estar con el Diablo o viceversa. No se construye, se crea nichos. Aquí hay dos causas principales -según se presenta en mi óptica- por las cuales los debates políticos están como están hoy:

1. El muro académico

La academia, institución que busca soluciones prácticas a la comunidad en la cual se desarrolla su entorno, o bien no lo hace y si lo hace, lo hace de dos maneras que son 1) de un modo completamente teórico que no se aplica a su realidad y 2) usando papers que al final no llegan a nadie más sino a ellos mismos. Este fenomeno de nivel mundial -el aislamiento academico- hace que salgan soluciones inútiles en un lenguaje incomprensible y lo peor de todo, con soluciones políticas no relevantes para mejorar el consenso en la misma. Puro platonismo idealista que no construye y nos hace perder el tiempo.

2. Toneladas de información

Hoy más que nunca, en toda la historia de la humanidad, tenemos acceso semi-irrestricto a toda la información que necesitamos. Tenemos demasiada información y cada segundo que pasa, seguimos creando información. Esto se visualiza cuando invitamos a alguien a googlear algo y lo hace. La pregunta que sigue es: ¿donde hago click? Aquí partimos nuevamente a un concepto nuevo, la persona no sabe que leer, por lo que un curador de contenido -con o sin certificación- te dirá que leer. Este problema se acentúa también en parte a la causa #1, dado que es mejor preguntar a alguien sobre el tema antes que explorar un lenguaje desconocido para construir consenso.

La mezcla de ambos factores y sumado a los usuales clickbaits, hacen que las decisiones/debates de las personas se hagan mediante cuadros incompletos de información.

Invente Román, invente

Siempre solemos citar que los hechos son los hechos. En los últimos debates políticos, eso parece no importar en absoluto. Supongamos que un hecho -no sujeto a interpretación- no me conviene. ¿Acepto entonces mi destino? No, lo que hago es crear una realidad alternativa, presento mis hechos y les digo a las personas que todo esta sujeto a interpretación.

Esto se acentúa más gracias a los algoritmos dictatoriales de las redes sociales (Facebook, Twitter) quienes, en nombre de la venta de anuncios, colocarán los hechos que más encajen con nosotros, no salvaguardando los hechos ni el debate político, sino la integridad comercial de la plataforma. Lo importante es vender, no conectar.

¿Estamos preguntando las preguntas correctas?

Llegados a este punto, es natural que uno mantenga las preguntas que lo han sorprendido durante todo este tiempo:


¿Como hizo Donald Trump, sobradamente Mentiroso del Año según Politifact, alguien acusado de evasor de impuestos, envuelto en más escandalos que cualquier otro candidato, alguien que usó dinero de caridad para beneficio propio, alguien que acosó a mujeres verbalmente, convertirse en Presidente?


¿Que pasó en Colombia que no votaron por un acuerdo que permitía poner punto final a un Estado de violencia que acosó al país por más de medio siglo?


¿Qué le pasó a Gran Bretaña que eligió el pseudo-nacionalismo y apoyó el Brexit, el cual economicamente implicará empezar de cero su economía, afectando principalmente a su propia población?

¿Como hizo Marine LePen, con un discurso completamente nacionalista, cuasi-facista, anti-inmigración, anti-globalización tener siquiera una oportunidad electoral?

¿Que hizo Jair Bolsonaro, un candidato homofobico, racista, violento con las mujeres, políticamente en contra de la migración, amante de dictaduras, para tener la atención casi el 40% de Brasil?

Puedo seguir por esta senda pero no estamos haciendo las preguntas correctas, en cambio la pregunta -que yo creo- que debemos hacer es:

¿Cómo las personas pueden aceptar hechos alternativos como verdades, mientras discuten airadamente al otro sobre lo equivocado que esta?

¿Queremos debatir? No hay problema. Las redes sociales, usando sus algoritmos basado en gustos y tendencias al consumismo, no de informar o participar nos mostrará debates con oponentes débiles o personas que simplemente tengan concepciones estúpidas de nuestro punto de vista en lugar de mostrarnos la idea completa.

Supongamos que por el bien de esta conversación, querramos hacer un debate sano y lo hicimos. ¿Cómo te fue? ¿Fue productivo? ¿Se basó en procesos lógicos o de construcción de ideas? ¿O fue una batalla de sentimientos? Ahora, supongamos que esto volvió a pasar, ¿fue mejor? ¿El debate mejoró? ¿O es empezar un bucle una y otra vez ad infinitum?

¿Qué podemos hacer?

Lenguaje accesible

Hay muchas opciones pero la primera y la más importante quizás es mejorar el flujo de comunicación mediante un lenguaje accesible y entendible. La academia comete el error de buscar soluciones para agradar a la academia, no a la sociedad. ¿Como sabemos esto? Pues quienes evalúan los trabajos de la academia no es la sociedad o la realidad, es la academia, el famoso peer review. El lenguaje debe mejorar, ser accesible para que llegue a todos, no a una turba de intelectuales en busca de aceptación.

El formato debe ser accesible

Una de las cosas que encuentro más incoherente es cuando los proyectos que solicitan presupuesto estatal terminan por hacerlo y lo hacen con Todos los Derechos Reservados. ¿Qué pasa? Si el Estado te provee, son los contribuyentes quienes pagan tu investigación. Otro es que tienen soluciones no vinculantes que terminan por confundir el debate y embarrar, no mejoran.

O te ponen -peor- documentos/documentales inentendibles basado en experiencias ajenas o enlatadas que se quiere exportar al país.

Consumimos podcast, videos cortos, infografías, blogs…adaptar la información para la sociedad, no pretender que la sociedad se adapte a nosotros.

Moderación profesional

Hay personas en todo el internet que están buscando mejorar el debate. Tomo el ejemplo de StackExchange y sus plataformas hechas a base de moderación no por percibir salarios, sino por que les importa el debate que se contribuye. Contribuyamos con voluntad y hechos, no con emociones ni sentimentalismo a construir un verdadero debate digital.

Conclusión: Construir lo necesario

Estamos ante una nueva ola de banalidad, donde tomamos por cierto todo, incluso si no lo es. Y esto se traduce en la falta de confianza del ser humano. Busquemos la forma de construir el debate que necesitamos, no que los políticos de turno necesitan.

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Bipedo implume que gusta de la lectura. Cuando no lee, escribe de algunas cosas que está dentro de su conocimiento como: social media, tecnología, política y bitcoin; es de esas personas que prefiere hacer y luego pensar en las consecuencias. Su máxima es: pathemata mathemata.

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