¿Cuándo muere la creatividad?

Todos somos creativos.

Bueno, al menos, lo éramos más de niños.

Ken Robinson, el experto en el Desarrollo de la Creatividad y la Innovación, sostiene que los niños se arriesgan, improvisan y no tienen miedo a equivocarse. Y es ese miedo a equivocarse lo que diferencia a los niños y adultos, porque los adultos penalizan el error, lo castigan y es así como las personas se van alejando de sus capacidades creativas.

Si no estás dispuesto a equivocarte, no podés innovar.

Pero de acuerdo a esa afirmación: Entonces, ¿la escuela mata la creatividad?

Según muchos expertos en el tema, efectivamente, es así.

En el sistema educativo en la mayoría de los países, hace que con el tiempo, los comportamientos sean más rígidos e inflexibles porque se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos y que no se salgan de las rutas trazadas. En los exámenes, el profesor quiere que se ajusten a lo que dice el libro o lo que él mismo explicó y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque de esa manera, no están explotando su imaginación y se reprime la creatividad.

Todos somos unos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido

Actualmente, las empresas importantes desean incorporar a su plantel de empleados a gente creativa, innovadora, con ideas originales y soluciones propias. Conocen el verdadero valor que tienen, a diferencia de muchas otras empresas que todavía reprimen a sus empleados con horarios estrictos, reglas asfixiantes y sin sentido, sin darles tiempo de recrearse y volver a recargar energías para producir mejor y ser más eficiente que en un ambiente agobiante y tenso. Es imposible desarrollar la creatividad en un puesto de trabajo, estando encerrado más de 9 horas frente a un monitor.

Por otra parte, los alumnos que aparentemente eran inteligentes y tenían buenas notas en el colegio, les cuesta más destacarse profesionalmente. Claro, en el colegio todo parecía mucho más fácil y se sentían cómodos siguiendo las reglas, indicaciones y repitiendo el patrón establecido sin la necesidad de pensar diferente. Pero para destacarse no basta sólo con hacer lo que todos hacen y al entrar en el mundo laboral, chocan con la realidad: Nada es lo mismo que lo que nos enseñan en el colegio y la creatividad es la ventaja competitiva más poderosa en cualquier empresa.

Considero que hay un millón de cosas más necesarias e interesantes que aprender, en vez de enseñarnos a realizar ejercicios de álgebra que pocas veces usaremos en la vida. Pero el sistema educativo sigue empeñándose en basar todas sus clases en explotar la inteligencia lógica.

Al crecer no adquirimos creatividad, sino que somos educados para perderla

Un niño, podría crecer creyendo que no es bueno, sólo por no ajustarse del todo al molde que se impone con la educación en los colegios. Porque obligatoriamente debés ser bueno en matemáticas para ser considerado un buen alumno y el problema es que personas que son muy brillantes y creativas, pueden creer que no son lo son, porque en lo que realmente eran buenos en la escuela, no fue valorado en su momento.

Se sigue con el pensamiento arcaico de: “Si sos excelente dibujando, pintando o tocando la guitarra, tenés que encontrar algo más productivo, porque ‘eso’ no te va a dar de comer”.

Pero todo tiene un por qué

Ken Robinson, explica en sus conferencias que todos los sistemas educativos del mundo, provienen de una realidad de la sociedad industrial del siglo XIX, en donde la gente iba a la escuela con el objetivo de conseguir un trabajo, por ende, las matemáticas, los idiomas o las humanidades, tenían más peso que las artes, porque eran esos los conocimientos básicos que se necesitaban para poder encontrar trabajo. Y esa es la misma jerarquía de las materias que existe en todo el planeta. No existe un sistema educativo en el mundo que a diario enseñe danza a los niños al igual que se enseña matemática, según comenta Robinson.

Hoy, en una sociedad donde la gente teme arriesgarse, innovar, hacer lo que les apasiona por miedo a las críticas y que prefieren apostar a lo ‘seguro’, finalmente, son los que se convierten en parte del montón. Mientras que las personas que eligen salirse del camino trazado y que sí logran extender sus alas de un mundo que reprime su talento y creatividad, son los que finalmente, se convierten en los profesionales exitosos.

Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido

Un profesor al que aprecio mucho de la facultad nos había mostrado en una clase un video de una de las conferencias de Robinson y quedé encantada. Les comparto el link: [Click aquí]

También les súper recomiendo ver este video precioso: [Click aquí].

¿Y ustedes, ejercitan su creatividad o la dejaron morir?

(*) Imagen ilustrativa principal: Pinterest.

(*) Fuente: ¿La escuela mata la creatividad?” – La Vanguardia    

 


 

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