Las redes sociales han muerto

Siempre solemos a tender a valorar más a la gente que muere
o recién cuando vemos el cajón valoramos más el legado de alguien o algo. Es lo que pasa hoy con las redes sociales. Hace un rato que no son más un medio que un fin. Murieron y muchos no se dan cuenta.

El exilio del rey

Existe un imperio de un viejo rey que nunca es tomado en cuenta por las marcas, es más, es tomado a la ligera pero que a la larga pasa factura con decapitación y olvido. Siempre y desde antes de internet el contenido fue, es y será siempre el rey.

Olvídense de cursos sobre redes sociales. Sirve a corto plazo y el contenido sobre eso, está todo en un googleo. Lo que nadie te enseña es que para tener éxito en redes necesitas de un contenido y para crear buen contenido es imperante el talento, creatividad y probar, fallar y volver a probar después de escuchar.

Hoy me apoyo en lo que manda como referencia para hacer contenido uno de los más grandes creadores que vio internet: Gary Vaynerchuk. No hace mucho dejó un material genial de como ser una maquina de contenido. Uno puede pasar horas leyendo y releyendo ese material y afilar su forma de crear para internet.

Entre los elementos que nos muestra en este manual se puede apreciar que existe una pirámide elemental para a respetar, pero que en la parte más baja es donde se menciona a las redes y no como algo que tenga una importancia elemental más allá que la de distribuir el contenido. 

En esta pirámide es que nos podemos poner a pensar que en realidad lo que creemos es el dios de internet es solo un soporte al contenido, el cual impera desde tiempos remotos, pero que no es valorado. Si, existe blogs, webs, espacios en general que fomentan la buena creación de contenido, pero es ínfima a las charlas, cursos, ebooks, etc que hablan de redes sociales.

Mucha red, poco contenido

Tenemos que entrar en razón y decir que estamos valorando demasiado a un gigante con pies de barro. El mismo Facebook se definen no como una red social, sino un espacio de creación de contenido, esto se ve reflejado en Instagram donde la calidad es clave, en Whatsapp donde de solo texto está pasando a mutar con los estados.

En un segundo lugar se ubica la creación de contenido recortado, rápido, efectivo, de suspiros, como son los que Gary llama micro-contenido, pensar en formatos, no en redes específicas y el ejemplo de pensar en “Snap/Story“ hace unos años atrás era pensar solo en Snapchat, hoy ya no es así, se sumaron Instagram, Whatsapp, Facebook y Messenger. 

Pensemos en como nos impacta el contenido, pensemos en como nos llega el contenido y no la vía por la cual llegar. Hace años nos llegaba vía Orkut, My Space, Sonico, Badoo; hoy estamos hablando de Facebook, Spotify, Instagram o Tinder. Las redes sociales nunca deberían de ser un fin.

Antes un experto en redes sociales era un innovador, hoy es una persona operativa. Mientras que el perfil de community manager (CM) está desapareciendo con el tiempo y la venida de los bots con base en inteligencia artificial (IA). Todo esto en menos de una década.

Pero quien mira esas muertes desde arriba son los creadores de contenido. Los que apostaron por lo que realmente en el fondo vale la pena, los que saben que no hablar en Twitter puede ser más efectivos que cumplir con los dos posteos diarios. 

Muerto la red, termina el experto

Un experto en Facebook depende de Facebook, sin Facebook muere, el también. Si Facebook pasa de modo, él también. ¿Dónde están todos los expertos en Snapchat? ¿Qué pasó de los masters en Vine? La muerte es algo que nos asusta como seres humanos, así que tengamos miedo de morir como expertos de redes.

La solución es sencilla, enfoquemos nuestros esfuerzos en contenido y probemos formatos para luego pensar en redes sociales. No caigamos en crear contenidos para redes, no pensemos como influencers con muchos seguidores pero con poco contenido de fondo. Las redes sociales cambian y han muerto como fin en si para ser soporte del buen contenido.

El mercado lleva a Google, Facebook, Instagram, Twitter, LinkedIn a cambiar sus algoritmos, lo cual hace más apresurada la caída de las redes como fin en si, sino que como vía efectiva para el buen contenido. Hoy entender el algoritmo de cada red social es más importante incluso que estar en ellas. Ejemplo: se puede tener presencia en Instagram sin tener una cuenta en la red.

Hace raro es que pasó a segundo plano el hecho de tener más o menos Me Gusta en nuestra Página en Facebook. Nunca importó la cantidad de seguidores en Instagram y mucho menos los de Twitter. Hoy esos son detalles que fueron desplazados por la encantadora verdadera influencia, esos comentarios, compartidos y reacciones sinceros. 

Murió la forma de hacer redes

Las redes como tal siguen vivas, pero su función claramente no. Antes eran espacios donde se competía para ver quién tenía más seguidores o fans, porque antes no existía filtros a la hora de lanzar un contenido y si tenías 1000 seguidores, llegabas a los 1000, hoy solo al 2%.

Muchos no dan importancia a los algoritmos, pero son ellos los que dieron este giro a la función de redes. Los algoritmos de Facebook lo mataron como red social que era hace 7 años atrás, hoy es una vía de distribución y de comunicación. Antes te decían que una marca en redes debe ser lo más humana posible y deberían de hacer preguntas como “¿Qué buen día no?“ y tal vez funcionaba, ¿se imaginan una marca haciendo eso hoy?

Por más pauta que pongas a tu pregunta “¿Qué buen día no?“ no va a ser efectivo porque para hoy no es buen contenido y la vía no va a funcionar como tal. Si no funciona el contenido, no funcionan las redes.

Lo lindo de todo esto es que el crear contenido se aprende. De vuelta es apostar al talento de los influencers y a la creatividad de las agencias que deben estar preparadas más para crear contenido bueno que para solo administrar redes sociales.

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Tecnología, marketing y creatividad. Anfitrión de #DailyMil.

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