Políticos desconectados: muchas redes, poco diálogo

A nivel mundial, los últimos procesos electorales estuvieron marcados por el uso de nuevas tecnologías digitales, tanto en las campañas como en las propuestas de gobierno.Tendencias como el ausentismo y la apatía de la juventud en las urnas condujeron hacia un paradigma de desencanto en varios autores, que hasta hace unos años veían con optimismo la inclusión de las redes y su consecuente “beneficio” para las democracias.

Estamos ante corrientes de análisis aún incipientes y cambiantes, por lo cual estos procesos deben ser desarrollados con profundidad, sin caer en maniqueísmos que impiden la interpretación diversa, y a veces contradictoria, de los escenarios que nos rodean.

Enfocando la mirada de lo general a lo particular, constatamos que, en Paraguay, al igual que en otros países de Latinoamérica, cambian los dispositivos de comunicación, mientras permanecen las estructuras caudillistas de la vieja política. Esto ocasiona que un sector mayoritario de la población no se sienta convocado.

Los candidatos no están donde están los jóvenes y, hoy por hoy, no están interesados en ellos. Por eso, desde la perspectiva del Marketing Político, el nivel discursivo se ha desplegado hacia la persuasión de un público pre-moderno, conservador y adulto.

En este contexto, en Ñañe´e Digital reflexionamos sobre lo político – digital en Paraguay. Por un lado, charlamos con Omar Rincón, quien es periodista, académico y ensayista en temas de periodismo, medios, cultura, entretenimiento y comunicación política. Por el otro, investigamos las propuestas electorales relacionadas a Tecnología Digital, tanto de la Alianza Ganar −conformada por el Partido Liberal (PLRA), el Frente Guasu (FA) y Avanzar− como de la Asociación Nacional Republicana (ANR), de modo a obtener un mapeo que nos permita comprender los desafíos existentes.

Una Política que no está interactuando con los jóvenes. Lo primero que nos preguntamos es: si los jóvenes están en Twitter, Facebook o Instagram, afilando constantemente sus duras críticas con memes, e incluso posicionando nuevos temas a debatir ¿por qué no participaron?

Omar Rincón, gentileza El Tiempo.com: http://www.eltiempo.com/noticias/omar-rincon

Para Omar Rincón, este fenómeno es mundial y se debe a que en muchas ocasiones “los jóvenes creen que es mejor una dictadura que una democracia, porque la democracia no cumple con sus expectativas”.

Asimismo, “la política no está hablando a los jóvenes, no está interactuando ni tratando de llegar a ellos”. Pese a que todos los partidos y movimientos estuvieron en las redes, esa acción aislada no constituye un diálogo con la juventud (tal vez parezca una obviedad, pero la tendencia de que una estrategia de MKT político es estar en redes sin tener muy claro el objetivo, es aún predominante). Hoy en las redes sociales se trabaja mucho más para los adultos; “no son los jóvenes los que están ahí. Facebook es cada vez más de gente adulta”.

Tres tipos de electores. Omar Rincón explica, además, que los electores están compuestos por tres públicos distintos:

  1. El Público Pre- moderno: que cree en los valores clásicos como familia, tradición, propiedad y vota más por las creencias. Se trata de un público que participa masivamente en los comicios, y es muy bien aprovechado por los caudillistas.
  2. El Público Moderno: que cree en la democracia y valores como la felicidad, la ciudadanía, los derechos humanos y la razón crítica. Este segmento apunta a que las campañas estén basadas en ideas, lo cual no sucede. En palabras de Rincón, “este público critica mucho, porque es el que está en medios y enseña en universidades, pero sus votos normalmente no son significativos”
  3. El Público Espectador: son quienes miran a la democracia como un espectáculo. Algunos los llaman Hipsters y otros Millenials. Este segmento no vota ya ni por ideología, ni por razones o programas, tampoco por dios, patria o familia; sino desde la perspectiva del beneficio propio e individualista. “Es ahí donde los políticos están fallando” afirma Omar. “Esta gente no cree en el empleo ni el progreso, o el desarrollo. A ellos les parece que se perdió tiempo, que no hay nada que hacer y buscan cosas mucho más concretas que benefician al YO”.

Tres factores que mueven al público espectador. Rincón, además, da cuenta en su artículo “indignados y decepcionados de la democracia, emocionados con el yo” de los tres factores que mueven a este público espectador.

Lo primero, refiere a la seguridad; “están pidiendo casi un padre que los cuide y les permita estar seguros”. El segundo, se trata del orden; “ya están aburridos de este desorden social que tenemos”. Y, por último, beneficios económicos; “que puedan trabajar un rato y viajar por el mundo, comprarse el último teléfono celular, la última compu, hacer el próximo viaje. Son medidas individualistas y politizadas al mínimo. Les interesan causas relacionadas a los animales, al medio ambiente y cosas muy concretas”.

Y entonces, ¿la nueva política qué? Sin dejar por sentado un diagnóstico absoluto de los sentires y pensares de la juventud de hoy, el contexto apunta a que la actual política está desconectada de los intereses de los jóvenes espectadores, lo que provoca que los mismos no se sientan convocados y activen por fuera de las dinámicas electorales.

“No votan porque no hay propuestas para ellos. La propuesta de empleo no les dice nada. Los jóvenes siguen siendo activos de redes sociales, y al político no le preocupa esto porque ya tiene amarrados a los pre – modernos. Los políticos clásicos no van a convocar a los jóvenes”.

Re-encantarnos con la Democracia. Lo concreto es que hoy los jóvenes no están votando. Ante esto, Rincón afirma que se debe re-encantar a la democracia. Toca, además, “tomar en serio los intereses de los jóvenes, apuntar a donde están ellos, buscando alternativas reales para su vida y lo más complicado es que esto lo entiendan los políticos y los partidos tradicionales”.

¿Y por casa cómo andamos? En este marco, exponemos someramente algunas propuestas, tanto de la Alianza Ganar como de la Asociación Nacional Republicana (ANR), referentes a la Tecnología y a lo Digital.

Figura 1
Figura 2

¡Lo digital es el presente! Ambos sectores presentan propuestas conceptualmente parecidas y necesarias. No obstante, las mismas no han sido difundidas a gran escala, lo que nos remite a campañas que en lo discursivo apuntaron esencialmente al público pre-moderno y no al público del joven espectador.

Beatriz Sarlo, periodista y escritora argentina, en su obra “Escenas de la Vida Posmoderna. Intelectuales, Arte y Videocultura en la Argentina” afirma que si Sony e IBM decidieran practicar la filantropía en una escala gigantesca (…) el problema sigue en pie porque, no se trata solo de una cuestión de equipamiento sino de mutación cultural.

La escuela, podría beneficiarse y aumentar su eficacia reutilizando las destrezas que sus alumnos han aprendido en otra parte: la velocidad del feeling adquirida en el videogame; la capacidad de comprensión y respuesta frente a una superposición de mensajes; los contenidos familiares y exóticos proporcionados por los medios. (…) Sin embargo, todavía deberíamos poder contestar si tales destrezas y saberes son suficientes para considerarlos herramientas decisivas en la adquisición de otros saberes y destrezas vinculados, todavía hoy, a la palabra, al razonamiento lógico y matemático abstracto, al discurrir lingüístico y la argumentación, indispensables, hasta nuevo aviso, en el mundo del trabajo, la tecnología y la política.

Partamos, entonces, asumiendo que el cambio ya está aquí. Y es esta la situación que no se ve reflejada en ninguna de las propuestas electorales. Estamos ante prácticas digitales que −si bien conviven con las provenientes de las culturas pre-modernas y jurásicas− ya están instaladas en lo cotidiano. Lo lógico, pues, sería apuntar a nuevas formas de integrarlas, de incluirnos en esas prácticas políticas, culturales y digitales, y permearlas por igual a todos los sectores.

Si bien, para consolidar estos cambios hay que desplegar tanto la capa digital como la informática, o, en otras palabras, tanto lo logístico como lo educativo, debemos desechar la visión de la puesta en marcha de “lo digital” como “algo” que “va a venir” a ser “colocado” y nosotros “lo recibiremos”.
Los requerimientos seguirán siendo participar, intervenir, accionar; a través de distintas plataformas y movidos por intereses distintos a los del pasado. Pero “lo digital” no es un dispositivo que “se instaura”; son prácticas, dinámicas y procesos culturales que se arraigan en el accionar.

Fuentes consultadas:

¡Compartí con tus amigos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.