El dilema de las sucripciones

Las sucripciones se han convertido en una constante dentro del mundo digital, una solución elegante, que beneficia al usuario con precios bajos y buena calidad, pero también a la empresa, con ingreso constante. De una u otra manera, no estamos avanzando en este campo y no es el internet, es el monopolio el problema.

Suscripciones como modelo de negocio rentable

Las suscripciones la podemos definir fácilmente como un modelo de negocios en el cual el usuario paga una prima que va de diaria hasta anual a cambio de acceder a una gama de productos y servicios. Este modelo surge dentro del mundo periodistico, donde las empresas dedicadas a las revistas y periodicos son los principales practicantes de este modelo de negocios. Si bien es cierto que la publicidad estaba presente a pesar de las suscripciones, este tenía sus ventajas como acceso a materiales inéditos o investigaciones exclusivas.

Históricamente, los periodicos impresos no alentaban este modelo de negocios pues iba bien igualmente con el modelo publicitario (pago una cantidad X para que mi anuncio aparezca en página A) y eso no cambiaría hasta la llegada de internet junto con la irrupción de los nuevos modos de publicidad existente en internet: banners, posters, flash, gifs, videos cortos y otros miles.

El cambio de paradigma de negocios

Los periodicos hoy día cambiaron este estilo de realizar negocios: de ofrecer espacio de anuncios en su portada digital a ofrecer suscripciones, dado que había dos inconvenientes: 1) la cantidad de anuncios molestaba al usuario y no permitía una buena experiencia y 2) esa cantidad de anuncios no generaba un ingreso razonable por lo que los recortes presupuestarios y de personal estaba a la orden del día.

Uno de los primeros en practicar esto fue el New York Times mediante una campaña donde apuntaban a la calidad y la apertura de columnas de opinión para atraer más lectores y hoy se puede decir que tuvieron éxito, logrando más de 2 millones y medio de suscriptores a nivel mundial y con ganancias que superan los 1.000.000.000 de dolares. Otros siguieron sus ejemplos de la suscripción rápidamente.

La suscripción como modelo es para todos

El modelo de suscripción también representó a la cultura una solución elegante: combaten la piratería mediante el acceso cuasi-ilimitado a todo el catálogo de las obras. Además, ayuda que la nueva generación -milennials para arriba- son personas que conocen el poder ilimitado del internet. Tener acceso a estas plataformas ilimitadas de contenido a cambio de un pago que en muchos casos es menor a un jornal diario por mes, es un buen trato.

No a seriesTv o Pelispedia, sí a Netflix

Netflix perduró con este sistema y hoy impulsa la industria cinematográfica, de novelas, series, mini-series, shows y cientas de cosas más. Con un cátalogo bastante nutrido y un precio muy razonable -USD 7,99-, combate la informalidad -películas ilegales- y al mismo tiempo ayuda al artista a cobrar lo que corresponde. La presencia en el ámbito digital como en el de aire es importante y uno de los que mejor entendió la situación fue HBO, que apostó por sus plataformas para mejor llegada a su público. No solo ayuda a los artistas de un país, sino que también impulsan a todos, incluyendo Paraguay.

El negocio es bueno y no nos olvidemos de otros servicios como Hulu, Claro TV o Amazon Prime Video que financia sus propias películas y producciones al igual que Netflix. ¿Importa tanto señalar? Pues sí, los modelos de suscripciones son la columna vertebral de las nuevas series, visibles online y ganadoras de premios Golden Globes o los Emmys, anteriormente reservada solo para las productoras como Warner, ABC o NBC.

Música ilimitada por peniques

No dejemos de citar a Spotify o Deezer, ejemplos de modelos de suscripción a cambio de un catálogo de artistas de todas las gamas, calibres y gustos. Hoy, ante la salida de un artista la pregunta ¿esta en Spotify/Deezer? surge inevitablemente. Tal es el éxito de esta plataforma que hasta la innovadora iTunes Store se vió obligada a sacar su propio servicio de streaming de música, con la cual pasa a competir con las otras.

No olvidamos tampoco que este modelo de negocio se tropezó fuerte con los artistas y los benditos derechos de autor y otros. Recordemos los problemas que Spotify tuvo con Taylor Swift, justamente por no apoyar -de acuerdo a la artista- a los pequeños. Obviamente, mucho tiempo no pudo quedar fuera de este negocio y, cual abuela con un plato XL, Spotify le esperaba en la mesa para servirle.

Un kiosko libre por una cuota

Podemos citar también los servicios de suscripción ilimitada de literatura digital (libro, revistas, periodicos) como el Kindle Unlimited, Scribd, Bookmate, Wattpad y otros. No nos olvidemos de la industria del software con Adobe a la cabeza y si recorremos el internet, casi todos los servicios tienen algo similar a esto.

El modelo educativo impulsado por cuotas cómodas

El modelo educativo, muchas veces hablado en este blog, también sufrió de cambios pero fue ampliamente beneficiado con este modelo de negocio. En lugar de comprar y adquirir directamente un material, se accede a un salón de clases donde interactuas con tus colegas (foros), con tus profesores (mensajería privada), y tenes acceso -dependiendo de tu plan- irrestricto a casi todo lo que necesites para aprender.

De hecho, a la hora de hablar de mejorar las habilidades de los estudiantes, Daphne Koller -junto a Coursera- hallaron a los cursos online como una vía válida para fortalecer lo mencionado. Desde este blog, todos los autores -unanime- vemos a los cursos online como una forma válida de construcción de conocimientos y habilidades. Las suscripciones son -tanto para el que enseña como el que aprende- la solución viable a sus problemas.

Ojo

Ingresar a la era de las suscripciones también implica algo: tener un sistema financiero saludable. En los países donde abundan los servicios de suscripción, tanto de alumnos como maestros, proveedores y desarrolladores, tienen un sistema financiero adaptado a los cambios que requieren para poder cobrar el monto referido. En el caso de algunos países la solución fue hallada mediante PayPal o Zoom, en otros países, mediante el acceso a una cuenta bancaria de manera flexible.

Paraguay digital…falta mucho

Paraguay presenta un panorama prometedor pero con muchos obstaculos serios. Desde el año 2013, hay una alianza entre los entes financieros y los reguladores, que se titula Estrategia de Inclusión Financiera. ¿Hubo resultados? Sí, los hubo. En el año 2012, la inclusión financiera no llegaba al 30%, al 2017 esto creció bastante -25% en el sector juvenil– y aún queda mucho pero el crecimiento en sí es bueno. Pero hay un problema con este crecimiento.

Es un crecimiento que no suma, dado el comportamiento financiero del paraguayo. Me explico. ¿Esos números de crecimiento? Son buenos pero según los reportes de Gestión Presidencial mismo, el aumento de las cuentas bancarias y ahorro entre otros es para cobro de salarios o algún pago especifico. Ahora bien, estos datos lo cruzamos con un reportaje hecho por MF Economía, tenemos que no fue acompañado con una educación financiera. Ojo, la educación financiera debería venir del sector privado, no del público.

El sistema de cuentas de ahorro que atrajo la inclusión financiera solo sirve para el abono de esos pagos sin que el usuario este interesado en otros servicios o la promoción de los mismos sea muy limitada. Según el estudio mencionado anteriormente, apenas el 8% utiliza servicios electrónicos mientras que más del 50% retira todo el dinero de una vez de su cuenta, manejandose en efectivo.

Tenemos pero no tenemos

Cuando no tenemos un público formado, que tenga práctica a la hora de usar transacciones electrónicas, no estamos generando personas que puedan consumir suscripciones, al contrario, lo alejamos. ¿Quienes serán afectados? La industria naranja que apostó a las plataformas, dado que se está promoviendo la piratería y la descarga ilegal de contenidos. Lo irónico es que el Estado en lugar de promover la industria, su primera reacción es tributar a la comunidad pequeña en lugar de alentarlo. Es decir, tributando ayudan como lógica economica. :/

Quienes desean ofrecer sus productos o servicios no lo pueden hacer, por dos problemas: la falta de desarrollo de plataformas de pago que puedan impulsar el pago (con solución a corto plazo) y la monopolización de los sistemas de proveedores de tarjetas en las manos de Bancard. Aclaro que las denuncias -la cual mociono- no son algo utópico sino que es un problema que los comerciantes advierten y así también el Banco Central del Paraguay mostró preocupación por el mismo. Pero mostrar preocupación y hacer algo son dos cosas muy diferentes.

Vale la pena aclarar

Es cierto. Los servicios de Bancard han mejorado notablemente, ofreciendo más flexibilidad a los comerciantes y usuarios pero ante todo, recordemos que hablamos de un monopolio, el cual desde cualquier punto de vista, es anti-democrático y anti-republicano. También es cierto que Bancard ha intentado en varias ocasiones abrir el camino a PayPal pero caemos en el problema del curso legal del dinero, mencionado por Amilcar Ferreira en una entrevista a 5 Días, el cual es raro, pues si esa es la traba, Colombia -catalogado al igual que Paraguay– goza de los servicios. Lo bueno es que eso no está dejando de lado el mercado, sino que se trabaja con alternativas válidas como PagoPar pero a la larga será insuficiente si deseamos crecer, especialmente si hablamos de micro-pagos. Pero, ¿que hacer? Propongo dos cosas:

Educación Financiera desde los bancos

El Estado ya hizo su tarea con la Ley de Tarjetas, permitiendo mayor acceso de las personas y tratando de evitar el mal uso de los servicios financieros como el bicicleteo. Ahora es el turno de los bancos con iniciativas para educar a sus consumidores. La desmonopolización de los proveedores de tarjetas es un paso pero esto es en vano si de entrada no tenemos usuarios que consuman digitalmente.

Incentivar el uso de las suscripciones

Desde la industria naranja, se debe buscar incentivar el consumo de suscripciones en lugar de los materiales ilegales. Es mucho pedir, especialmente en un país como Paraguay, donde el consumo de piratería es bien visto y aprobado así mismo por el ciudadano. Teniendo la opción legal y barata, además de educación financiera, se crea un tridente de oferta mucho más atractivo que permitirá crecer a la industria.

¿Alguna otra solución? Abramos el debate

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Bipedo implume que gusta de la lectura. Cuando no lee, escribe de algunas cosas que está dentro de su conocimiento como: social media, tecnología, política y bitcoin; es de esas personas que prefiere hacer y luego pensar en las consecuencias. Su máxima es: pathemata mathemata.

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