The YouTube Adpocalypse, youtubers en peligro de extinción.

Durante los últimos años hemos sido testigos del gran crecimiento que ha tenido la plataforma de YouTube, en cuanto a contenido, vistas y publicidad. En gran parte esto se debe a los youtubers o ahora llamados influencers, que con un trabajo “duro” y constante han atraído a miles y miles de suscriptores diariamente a esta plataforma, generando millones de ganancias para YouTube y por ende, para ellos.

Por mucho tiempo YouTube se había conformado con ver la cantidad de reproducciones y suscriptores para monetizar los canales, pero varias agencias de publicidad en Reino Unido y Estados Unidos comenzaron a eliminar su inversión en publicidad de YouTube e incluso de otras plataformas de Google (AdWords) como protesta tras descubrir que sus anuncios aparecían junto a videos que contenían lenguaje de odio, racista, sexista y homofóbico o en sitios creados para promover el terrorismo.

Los clientes amenazaron con eliminar sus anuncios hasta que existiese una forma de asegurar que la publicidad pagada por ellos no “patrocinara” contenido ofensivo, esto forzó a los ingenieros de YouTube a desarrollar un software que evalúe los contenidos de sus bloggers y poner una nueva política en marcha, esto claramente está dejando un mal sabor de boca a los influencers, ya que a través de un algoritmo no probado se han censurado contenidos, y desmonetizado videos bloqueando las publicidades en ella, los afectados  han mostrado su disconformidad hacia las nuevas políticas por medio de sus redes sociales, e incluso mediante sus canales de YouTube y han dado a esta serie de censuras injustificadas y desmonetizaciones un nombre bastante particular “The YouTube Adpocalypse”

 

¿Qué rayos es el Adpocalypse?

Bueno, primeramente hablemos sobre lo que todos queremos saber, ¿Cómo se gana tanto dinero en YouTube? La respuesta es simple, básicamente de la misma manera en la que se gana dinero a través de la televisión o la radio, la bendita publicidad. A eso los bloggers lo llaman “monetización”, ellos suben contenidos a sus canales y YouTube se encarga de poner publicidad a sus videos, de esta manera cada click en estos videos se transforma en dinero para ellos y entretenimiento para nosotros.

A algunos youtubers les ha ido tan pero tan bien, que actualmente pueden vivir (lujosamente) generando contenido a través de esta plataforma, como dato curioso pongamos el ejemplo de PewDiePie, el youtuber con más suscriptores de YouTube (62 Millones actualmente), en el 2017 ha generado aproximadamente 7 Millones de euros solamente con su contenido en dicha plataforma, esto sin mencionar sus contratos privados con auspiciantes, KHÉ?!.

Bueno, entonces, ¿Qué pasa cuando YouTube niega publicidad a estos canales? Se convierte en un problema enorme para los youtubers que viven solo de generar videos, básicamente se quedan sin trabajo y no por razones justas (según ellos). YouTube ha desarrollado un algoritmo que va evaluando los contenidos subidos por sus influencers y al “detectar” contenidos raciales, homofóbicos, violentos, y todo lo políticamente incorrecto, “desmonetiza” los videos, es decir, les niega publicidad y por ende, sin importar los millones de vistas que este contenido genera, los youtubers no ganan un solo dólar por ellos.

Ahora bien, con los contenidos con copyright utilizados sin consentimientos pasa algo bastante particular, el dueño de dicho copyright puede reclamar las ganancias generadas por el contenido en cuestión, aunque éste haya sido utilizado solo algunos segundos, las ganancias son reclamadas en su totalidad dejando al blogger sin un solo dólar y a los terceros “afectados” con miles de dólares extra.

Toda esta serie de eventos desafortunados ha obligado a los youtubers a buscar otras alternativas para generar ganancias, actualmente publicitan marcas de manera directa en sus canales (Sí, hacen pausas en sus videos para tirar fatos publicitarios), comercializan su propio merchandising, y otros han abierto cuentas en Patreon para aceptar donaciones de sus fans (donandooo…).

 

Ok, ok. Alguna sorpresita más YouTube?

Pues sí, Google se vio presionado a tomar medidas para recuperar a uno de sus segmentos de clientes más importantes: los anunciantes. La actualización de sus políticas de monetización más polémicas hasta el momento es la que requiere que los canales acumulen al menos 10,000 visualizaciones antes de poder monetizar, además deberán pasar por un proceso de aprobación. Dejando así a los canales pequeños sin apoyo y casi sin posibilidades de crecimiento, ya que este algoritmo también genera que en el trending de la plataforma no aparezcan canales pequeños, sino canales importantes con figuras ya reconocidas.

Si hasta ahora nada sonaba razonable, fijate en esto, YouTube también creó un “Modo Restringido” en el que se ocultarían videos no apropiados en los perfiles de los usuarios que tengan activada la opción. Desafortunadamente el algoritmo de la plataforma ha llevado a varios canales al fracaso al determinar injustamente que sus contenidos no eran aptos para menores y por ende no pasaban este filtro, muchos creadores se encontraron con la totalidad de sus canales ocultos.

 

De acuerdo con Google, que es propietaria de YouTube, el algoritmo del modo restringido “utiliza denuncias de la comunidad, restricciones de edad y otras señales para identificar y filtrar contenido potencialmente inapropiado”. El modo está desactivado por defecto y se puede activar o desactivar en cada página. Pero se han comprometido a tomar medidas mas confiables para no afectar a los contenidos positivos de sus youtubers.

Perdón por toda la confusión con el modo restringido. Algunos videos han sido etiquetados incorrectamente y eso no esta bien. ¡Trabajamos en ello! Más por venir.

 

YouTube ha prometido dar a los anunciantes un mayor control sobre dónde aparecen sus anuncios y darles a los creadores una mejor idea de lo que necesitan evitar si quieren que sus vídeos ganen dinero.

Si bien en la teoría, estas nuevas políticas son bastante coherentes aún tenemos que esperar a que los algoritmos aprendan a diferenciar el contenido ofensivo del contenido “fuerte”, y que las marcas comprendan que lo políticamente correcto no siempre es tan correcto.

 

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Desde tiempos inmemorables intentando hablar de cine y series con mis amigos, como nadie me hacia caso decidí escribir en @naneedigital

De vez en cuando me hago la cool y escribo sobre otras cosas.

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