Digital,  E-commerce

Coronavirus mató al siglo XX: Dinero

Con la última aparición de la pandemia del coronavirus ha demostrado la fragilidad de todo el sistema, por lo que ahora desglosaremos la herramienta más importante – a mi criterio- del comercio: el valor del dinero.

Es una de las invenciones que menos hablamos, no le damos importancia pero sin embargo en nuestro día a día vive con nosotros y hace más de 500 años ya no hay una actualización de dicho sistema.

El dinero en la vida

Hablar del dinero nunca fue fácil pues es un tema muy sensible. Es la medio con el cual se desarrolla la mayoría de las civilizaciones, es lo que nos permitió globalizar el comercio mediante el intercambio rápido y efectivo de bienes. Ya bien Nick Szabo nos explicaba en su ensayo Orígenes del dinero que el dinero era un instrumento “para transferir riquezas” y el cual nos permitía acelerar la velocidad de transferencia. 

Imaginemos el siguiente escenario: en un trueque, habitualmente, tenemos dos precios: si yo tengo manzanas y tú tienes zapatos, entonces por mutuo acuerdo (doble necesidad le dicen los economistas) conseguimos hacer el intercambio pero la cosa se pone interesante cuando yo no necesito manzanas, sino peras pero tú solo tienes manzanas, ¿que hacemos? ¿Insertamos a un tercero en la ecuación? ¿Cambio manzanas por peras? ¿Le digo al zapatero que cambie por peras y luego por manzanas?

El dinero fuerte

Para evitar este embrollo (real, sucedió hace 50,000 años) se escogía un objeto de valor el cual sea entre otras cosas, según nos cuenta Vijay Boyapati:

  1.  Duradero: Si se destruye con facilidad, entonces no sirve. ¿Puedo usar pan como medio de pago? No
  2. Portátil: ¿Puedo almacenarlo y transportarlo conmigo o protegerlo? ¿Puedo transportarlo en largas distancias? Aquí por ejemplo nos damos cuenta que el oro es mejor medio de pago que un caballo o una vaca.
  3. Escaso: El dinero debe ser escaso, no debe ser abundante ni producido con facilidad. De esa manera, aumenta su valor.
  4. Con historia: Mientras más tiempo tenga el objeto como valorado, más interesante se convierte para almacenar riqueza.
  5. Verificable: Se puede comprobar al momento que dicha pieza u objeto es realmente auténtico.
  6. Divisible: Esta unidad que he adquirido luego lo puedo dividir en unidades más pequeñas para promover el micro-comercio.
  7. Intercambiable: Cualquiera sea el valor que deseo adquirir, si lo cambio por otro, este no debe perder su valor. El oro es mejor para intercambiar que diamantes por ejemplo.
  8. Resistente a la censura: en un mundo cada vez más censurado, se hace importante que la moneda no se pueda expropiar por ningún ente: llámese este gobierno, empresa o persona. Este atributo nuevo nace de la necesidad de promover el comercio en países donde se imponen formas de censuras al capital o al mercado interno.

Estos atributos se han mostrado importantes en la crisis -que al momento de escribir esto, lo estamos pasando- del CODVID19, dado que los gobiernos, con esta pandemia, han demostrado que existen agujeros enormes en la economía que no fueron cerrados luego del año 2008. De hecho, el siglo XX fue el siglo de la monopolización: los estados empezaron a monopolizar la emisión del dinero bajo el argumento que el mismo es -sobre todo- un método de pago o cambio, olvidando que el dinero ha evolucionado en etapas. Tomemos al oro como ejemplo. Primero el oro fue decorativo, luego como un método de almacenar riquezas, luego fue un medio de pago y último evolucionó como una forma de medir valor.

El coronavirus arrasó

¿Y cuál es el motivo por el cual señalamos estos atributos? El estado ha demostrado que la economía no puede ser manejada así nada más. Durante la crisis, las personas perdían sus medios de pagos con la caída de la economía mundial, dependiente de un sistema tradicional no adaptado a lo digital. China por ejemplo, empezó a imprimir dinero como respuesta a la manutención de su sistema económico, lo cual no ayudó en nada salvo en perder valor más rápidamente: es como apagar fuego con carbón.

La alternativa digital

Durante la crisis, muchos países detuvieron industrias enteras dependientes de la mano de obra humana pero solo una no ha demostrado ningún retroceso y es más, demostró ser a prueba de pandemias: la industria digital (economía naranja), mediante sus diferentes servicios. Como bien ya lo habíamos hablado algún tiempo atrás con las suscripciones, esta demostró ser un buen método de ingresos sin importar las fronteras políticas.

Academias educativas como Creahana, Domestika, Platzi, Freecodecamp no se han detenido mientras que centros educativos tradicionales han tenido que mitigar sus sistemas con la incorporación (en algunos casos obligatorios y forzados) de métodos de comunicación modernos para continuar las clases.

Aplicaciones de servicios como Monchis, PedidosYa entre otros demostraron su valía en tiempos de crisis, a pesar que llevan tiempo sin resolver algunos, en este caso específico han podido sobrellevarlo con creces, especialmente en un país donde más de 1,500,000 personas (algo así como el 45% de la población económicamente activa) son trabajadores independientes, jornaleros que viven del día a día, sin seguro social de ningún tipo.

Digo algo, hago otra cosa

Las autoridades se volvieron completamente digitales al punto que solicitaban utilizar los servicios online para cumplir los protocolos de cuarentena. En el ciclo de Gardner, se explica como una tecnología tiene un brote de entusiasmo; primero los compradores están convencido del potencial de esta tecnología; luego alcanzan la etapa especulativa, interesados por el crecimiento rápido y luego se alcanza el poder transformador de la tecnología.

En este caso, el instinto humano ha actuado más rápido y los usuarios han descubierto a Internet como una herramienta transformadora: la etapa especulativa la salteamos esta vez pues una crisis nos obliga a evolucionar.

El comercio online como tal, si bien esta preparado para recibir siempre, hay una realidad mucho más profunda, la cual esta crisis ha demostrado -creo yo- que el comercio no le queda la pata tradicional de la finanza.

Es cierto que las autoridades han llamado a utilizar el comercio a través de plataformas de internet pero es un grito de auxilio, no es auténticamente un pedido de modernización empresarial, apenas un protocolo de salvaguardar. Hablemos de las dos crisis que hoy tenemos.

Internet no es economía digital

Recordemos que el propósito de internet -al momento de su nacimiento- no fue como una pista para transferencia de riquezas, sino una autopista de conocimientos, compartir documentos e información en caso de guerras nucleares fue el motivo de la creación de la red de redes; para mediados del año 2000, se empiezan a implementar protocolos de seguridad para iniciar los pagos en la red misma, adaptando de una manera forzosa y poco amigable, métodos de pagos. 

Recuerden algo siempre: este sistema económico digital siempre depende del sistema tradicional. Es decir, el Estado siempre tiene participación en todo el proceso de la economía, mediante regulaciones que, en estos años han demostrado ser ineficientes y solo genera un oligopolio financiero que impide el crecimiento de la economía digital.

PayPal (por ejemplo) depende de los bancos, los bancos forman consorcios y grupos de presión en todo el mundo digitando el futuro del dinero mediante herramientas que no sirven pues la base misma de su propósito está roto: el dinero ya no sirve.

El instrumento financiero está roto

El dinero está roto. Es una realidad. Si sientes que cada día tu dinero se devalúa más es por que es así, el dinero está tan devaluado que hoy la moneda estandar de las finanzas (el dolar americano) está enterrado bajo cuatro capas de deudas. La deuda de los Estados Unidos es más de 20,000,000,000,000,000 de dolares (se leería cuadrillones) y cada día aumenta más.

El euro como experimento comunitario ha fracasado, el yuan chino se sigue sobreimprimiendo a niveles pantagruelicos, es decir, nuestro sistema economico está roto y ese mismo sistema es el que está aplicado por las instituciones financieras en nuestra economía global.

(Re)Imprimir el mismo sistema o la Cashless Society

Ojo que el proyecto de la cashless society (sociedad sin dinero en efectivo) ha iniciado hace mucho. En un artículo de mi autoría, destaqué que la misma está avanzando por causa de:

  • Falta de innovación: ¿Hace cuanto el papel moneda no se actualizó? La última actualización del papel moneda como herramienta de comercio fue en el año 1661. A partir de entonces, empezaron a nacer métodos de transferencias (tarjetas de créditos, SWIFT, giros por telefonía) pero todos dependientes del dinero efectivo fiat.
  • Regulaciones sin sentido: La empresa Bancard, monopolio de procesadoras de tarjetas de créditos, emite condiciones incoherentes a sus clientes, realiza censuras a comercios sin ningún motivo; los bancos por su parte, castigan al usuario con comisiones sin sentido y fuera de lugar. La Seprelad, organo encargado de velar por la seguridad jurídica, es selectiva en la imposición de medidas.
  • El costo de imprimir: Imprimir dinero es un negocio. ¿Sabías que imprimir 1 peso argentino cuesta 0,50 pesos argentinos? Ojo que solo hablamos de impresión y dejamos fuera la acuñación y circulación de la misma.

El comercio electrónico entra rápidamente a una nueva etapa

Los factores mencionados anteriormente, más la necesidad creada en plena crisis hace que nos actualicemos rápidamente. ¿Para qué necesitaría un instrumento que no puede garantizarme mantener el valor de mi moneda?

Hoy, el comerciante no actúa directamente con su cliente, lo hace a través de intermediarios. Si hoy ingreso a una tienda de zapatos y deseo comprarlos por Amazon, Hendyla, Marketplace el proceso es el siguiente:

Una vez que yo pago, el dinero va 1) comisión al banco, 2) comisión a la procesadora de pagos, 3) comisión a la marca (VISA, Mastercard, etc) 4) comisión al Estado y una vez que cumple dicho ciclo, llega tu a vos, siempre recordando que el dinero no es tuyo.

Con las criptomonedas, hemos experimentado el nacimiento de comercios directos, dado que las comisiones desaparecen y realmente se interactúa directamente; también en los últimos años hemos visto el nacimiento de todo tipo de experimentos de monedas. Para que se entienda la moneda en el proceso del comercio, tendremos en cuenta lo siguiente:

  1. Moneda global: es una moneda que vive en internet y la cual no precisa de barreras políticas para su subsistencia.
  2. Descentralizada: Nadie tiene el control de la misma, es un proceso voluntario e independiente.
  3. Neutra: Si quisiera hoy traer alfombras persas directamente, no podría ya que existe una prohibición de hacer comercios con Irán. Puedo usar bitcoins para comprar dicha moneda pero no el dólar por ejemplo.
  4. Escasa: La escasez -reitero- genera valor y hace que la moneda valga.
  5. Resistente a la censura: El gobierno puede cerrar casas de cambios, comercios pero no puede desenchufar la moneda. Cumpliendo la condición dos, debe cumplir esta última.

Retos a partir del coronavirus

Esta crisis nos demostró la importancia de contar con medios financieramente independientes del Estado. El coronavirus terminó por infectar al sistema estatal de economía iniciado en el siglo XX y hoy, lo único que hizo fue acelerar su descomposición. El comercio electrónico presentará por lo tanto los siguientes desafíos:

  1. Monedas fuertes: las criptomonedas se presentan como las candidatas ideales para suplir el rol de los bancos en el comercio online por lo robusto de su sistema pero por sobre todo pues las mismas cumplen con el rol del internet, las criptomonedas son el internet de la moneda. Recordemos que, a pesar de todos los caminos recorridos, el papel moneda sigue siendo el método más usado en el mundo.
  2. El paso tradicional: Los estados y las empresas están presentes y no querrán soltar la manija de poder que tienen. Recuerden que el sistema de comercio electrónico en el cual estamos hoy depende enteramente del esquema tradicional.
  3. Privacidad: la privacidad es un item demasiado importante, quizás de los que no se habla a la hora de implementar la cashless society pues estaríamos dando absoluto control al Estado de nuestra vida financiera. El dinero efectivo (papel moneda) garantiza la privacidad de los usuarios; hoy, uno de los principales desafíos (tanto criptomonedas como el Estado) es construir un sistema que respete al usuario.

El comercio electrónico entró -hace tiempo- en un proceso de descomposición en el cual las garantías de realizar comercios rentables entraron en duda, no por la capacidad en muchas ocasiones de la persona que ejecuta el comercio sino por los nuevos emprendimientos financieros que, en lugar de acompañar, restan aún más las fuerzas del comerciante, ahuyentando al usuario y desincentivando a quien verdaderamente emprende.

Dejemos que el coronavirus haga su trabajo y termine el viejo sistema. En nuestras manos estará el futuro del comercio electrónico. Y tenemos alternativas viables para no repetir los errores del pasado.

¡Compartí conocimiento!

Comparto lo que sé en tecnología, bitcoin y política. Hablemos :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *