Opinión,  Social Media

El sesgo digital

La información que recibimos cada día lo recibimos de los sitios donde más acudimos y de hecho hoy día podemos seleccionar los hechos que deseamos saber. Lo que parecía lejano en Paraguay como una construcción política digital de lo que pasó en Estados Unidos, hoy es una realidad: el sesgo de confirmación.

No quiero leer. Resumen: el sesgo de confirmación digital es una amenaza al debate democrático y vos podes pararlo.

Nuestro entorno digital

Primero que nada, debemos reconocer una realidad: las redes sociales no son democracias, son herramientas que la impulsan sí, pero no lo son. Enfocaré mis esfuerzos en Facebook, la red social por excelencia, rey de las redes en Paraguay con más de 2.800.000 usuarios activos.

Si bien es cierto que Facebook impulsa la democracia y ayuda a los políticos a tener una cercanía más íntima con el ciudadano-elector, esto no implica que sea una democracia, pues no cumple con los requisitos básicos de serlo. En cambio, tiene un algoritmo que estudia tu comportamiento en las redes llamada EdgeRank.

EdgeRank es un algoritmo que decide que historias mostrarte en tu Muro. Este algoritmo esconde las historias aburridas — a tu criterio- y no te la muestra en absoluto si no cumple con tus parámetros.

¿Y qué?

Te debe importar esto pues Facebook ve las historias y mira cuales son los puntajes más altos según tu EdgeRank. Si este ve que una historia particular la ignoraste o tiene tendencia negativa, nunca más te lo vuelve a mostrar. Es más, Mark Zuckeberg mismo en el 2007 admitió que gracias a este algoritmo, solo está disponible 0.2% del total de información disponible para mi persona. ¡Menos del 1%!

¿Y qué tiene que ver Facebook con el sesgo de información?

El sesgo de información (confirmation bias) es una tendencia a favorecer e interpretar aquella información que confirma una hipótesis inicial, dejando fuera a otras alternativas posibles. En otras palabras: me encierro en un termo con la información que a mi me gusta y descarto otras opciones. Este sesgo de información jugó un papel problemático en las elecciones de los Estados Unidos y también lo está haciendo en Paraguay, luego de los acontecimientos políticos presentados en la última semana de marzo respecto a la enmienda constitucional.

¿Cómo se da el sesgo de información?

El problema empieza al momento que seleccionamos que noticias consumir. En el entorno digital y tradicional (TV, radio, periódico impreso) se presentan noticias y hechos que dependiendo de la línea editorial, las posiciones que cada uno ha tomado respecto a ese hecho en cuestión, se crearán diversas respuestas a un mismo acontecimientos, a veces con oposiciones diametralmente opuestas.

Si uno ha seguido las noticias electorales en las elecciones de los Estados Unidos (2016) y ha seguido los acontecimientos políticos sobre la enmienda en Paraguay, se dará cuenta de la interpretación de los eventos hace que el sesgo de confirmación se enrede de por medio y así salgan las noticia.

Es más sucedía que muchos internautas anticipaban (correctamente) los comentarios de algunos medios y/o formadores de opiniones. Dentro de este sesgo, comentaristas, formadores de opinión y otros actores políticos querían convencer a la audiencia que estaban presentando una perspectiva balanceada de los hechos (son objetivos).

El EdgeRank ayuda al sesgo…y viceversa

Y es aquí donde las personas tomaban la decisión de creerles (o no) a los formadores, donde se dividían las aguas y donde el EdgeRank empieza a trabajar así mismo, sacando historias que no te gustan fuera de tu espectro pero al mismo tiempo mostrándote aquellas de tu preferencia.

Y es allí donde se presenta el elemento principal del sesgo: lo que yo elijo y como proceso (razonar) lo que yo elijo. Una vez que todo el proceso anterior se hizo, ya entonces empiezo selectivamente a leer noticias de donde yo elijo, los canales que me convienen y expreso mi opinión en lugares y con personas que solo consienten mis hechos.

No hay oposición

¡Ay! si me atrevo a disentir por que es en ese momento donde ya no existe una barrera de la razón. En los días que prosiguieron a la crisis generada en Paraguay, las emociones jugaron un rol mucho más importante que el civismo al momento de construir un argumento sea a favor o en contra de una postura.

El peligro es evidente: estamos polarizando (más de lo que ya está) un debate democrático que debe tratarse con todos, no con el grupo que a mi me gusta.

¿Y si dejo de usar Facebook?

Usar medios alternativos como Twitter, donde no existe el sesgo hace que también podamos contar con un canal de opinión pero también caemos en el peligro de solamente seguir la información que sea de nuestro interés, dejando fuera a otros actores.

Recomendaciones

Dejar de lado a Facebook es prácticamente imposible a corto plazo pero si podemos mejorar nuestra experiencia en ella y te propongo los siguientes pasos:

  • No elimines al que piensa diferente a vos: por hurrero te descarto o no quiere el progreso, eliminado son frases que leí mucho estos días. Practica la tolerancia, no sos el centro del universo, hay otros seres a tu alrededor, se llaman otras personas.
  • Practica el diálogo: no entres con ganas de probar tu punto a un debate con alguien, hacelo queriendo construir algo. Te recomiendo que sigas el ejemplo de Carlo María Martini y Umberto Eco. Si un religioso y un ateo dialogan, ¿por qué vos no?

Usemos las redes para construir, no para promover debates estériles. Tu opinión no es la única que importa. Aprende a escuchar.

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