Opinión,  Videojuegos

El videojuego es arte

Es un debate que debió terminar en el momento que los videojuegos nacieron y que deberíamos tener en cuenta para lograr que esta industria pueda seguir creciendo. Aún así, y estando a la altura del campeonato donde ya tenemos incluso una ramificación del videojuego como son los e-sports, aún seguimos debatiendo si es realmente arte o no los videojuegos.

No es arte y otras justificaciones

Cuando frecuentamos en diferentes debates, hay dos vertientes en esta conversación: el lado que no considera en absoluto arte a los videojuegos, manifestando una oposición cuasi-filosofica, por el otro lado tenemos a los propios columnistas de videojuegos y desarrolladores como Kojima que dicen que el videojuego ya no es arte, sino ha superado todas las exepectaticas para que esta pueda ser considerada como un arte mientras que otros ya simplemente se encogen los hombros diciendo que es irrelevante que se considere o no arte a los videojuegos.

El arte, poniéndolo en términos simples es la acción de expresar algo mediante cualquier medio pero hacer esto no le generará al ser humano reacciones instantáneas y no es dependiente de la pirámide de Maslow o más simple, no es necesaria para la supervivencia. Para explicarlo mejor:

El Infierno visto por Sandro Botticelli Licencia pública. Wikimedia Commons

Si el Infierno de Aligheri (imagen de arriba) no hubiese sido pintado por Boticcelli, el mundo seguiría moviéndose y los seres humanos también así mismo con su existencia. A lo mejor alguien más lo hubiese pintado pero eso es otra cosa, el punto aquí es que no es el arte es un medio de expresión por el cual el ser humano depende para sobrevivir.

¿Y por que tanta importancia de que esto pase?

Es sencillo y no es capricho de algunos gamers que se encierran en sus piezas hasta que sus padres vienen y le putean para que salgan y que jueguen afuera como ellos jugaban y tenían una infancia más feliz, en contacto con la naturaleza y toda esa argumentación emocional que no nos ayuda en nada. La razón por la cual necesitamos definirlo como arte es para demandar calidad, si seguimos queriendo dejar al videojuego de lado como algo pasajero y listo, no nos ayudará en el futuro a demandar mejores juegos, dado que no es…nada. Algunos de los mitos que se están invocando para no considerarlo arte, lo analizaremos:

Mito #1: Los videojuegos no enseñan nada

Esta es una argumentación que oyes en el asado de familia y sale el tío borracho que dice que se pasan en esa caja sin aprender nada mientras que del lado artístico, quienes critican a los videojuegos te dicen que el mismo no te transmite nada, no te enseña nada como si lo haría una pintura religiosa, que habla -por ejemplo- de un personaje histórico haciendo algo. Estos dos argumentos lo podemos juntar y responderlo como lo hizo en su tiempo Andrew Elliot en su ensayo Explorando Videojuegos: como puede ser usado para enseñar historia en el marco institucional:

Los videojuegos son buenos escenarios culturales donde enseñamos a los jugadores que una pequeña decisión en su modo de jugar puede alterar la historia de una manera muy grande.

Andrew Elliot

Mito #2: Los videojuegos necesitan de victorias y derrotas

Esto va un poco más hacia el lado de cuando las personas suelen comparar los videojuegos con el ajedrez: algunos consideran al mismo deporte, otros un arte. Pero condicionarlo a algo binario no es bueno, dado que todo arte depende de otros muchos factores. Si yo quiero apreciar el arte moderno -por ejemplo- necesito tener un mínimo de grado de preparación en lo que se refiera al arte, si quisiera disfrutar realmente de la obra Yo el Supremo o 100 años de Soledad, son obras las cuales también necesito tener bases para poder disfrutarlo mejor.

Ahora bien en cuanto a lo que se refiere a las victorias y derrotas, tomemos el ejemplo del ajedrez nuevamente. Jugamos y llega a un punto donde hay 3 caminos: victoria, empate, derrota. Cual sea que fuere el resultado, hay algo bien claro: ahí termina. Podemos empezar de nuevo, quizás esta vez hemos aprendido -o asumimos que lo hicimos- algo que nos ayude a mejorar en la siguiente jugada pero el camino finaliza y punto.

La victoria o la derrota son temporales

Con los videojuegos eso no funciona así. Dos ejemplos. Estoy jugando Super Mario Bros. en una Super Nintendo, este juego esta sub-dividido en niveles y tiene una historia -muy simplona- que trata sobre dos heroes (Mario y Luigi) que deben rescatar a una princesa de las garras del malvado Koopa. Los niveles los voy ganando y en ocasiones pierdo, ¿eso significa que el juego terminó y ya? No, puedo reiniciarlo, retomar el camino y seguir intentando ganar para seguir descubriendo hacia donde debo ir para rescatar a esa princesa.

¿Realmente necesito ganar/perder para apreciar el juego? Ahora, estoy jugando Malavisión: Origen de Waraní Estudios. La sinopsis va de un político huye de la justicia tras comprobarse actos de corrupción en su contra. Se adentra a una propiedad privada situada en el Chaco paraguayo. Su asistente desaparece y decide ir en su búsqueda.

El resto del juego es para usar pañales y les recomiendo pero aquí llega un punto importante. Para poder encontrar a su asistente que se perdió, debe buscarlo, encontrar pistas, es decir, debe ganar para ir recogiendo pistas y mapas que lo ayude a su objetivo final. Si pierde, no pasa nada, no termina ahí. Simplemente vuelve al mismo punto de salida y sigue jugando hasta descubrir el final del juego.

¿Qué tienen estos dos juegos en común? Que ganar o perder es el camino, no el destino final. En el primero voy ganando y aprendiendo a derrotar a mis enemigos, es decir, voy aprendiendo a jugar mientras con lo segundo es igual, solo que esta vez para entender en el pozo donde me metí es importnte tener todas las pistas. Ahora, el único escenario donde esto será cierto es cuando -por ejemplo- juego los modos Battle Royale donde sí necesito ganar y que otros pierdan.

Mito #3: Sin control sobre el videojuego

El que mejor retrartó esto quizás sea Jonathan Jones, periodista de arte del Guardian de Reino Unido, quien en un artículo del año 2012 dice:

El jugador no puede imponer una visión del juego pues el creador -del videojuego- ha cedido esa responsabilidad. Nadie posee el juego, como nadie posee el arte, no hay trabajo de arte.

Sorry MoMA, video games are not art, The Guardian

El arte necesita de un responsable

Claro, este punto el periodista hizo un trabajo de que, si tengo una obra, debo atribuirlo a alguien y ese alguien lo hizo expresando algo. El que disfruta de ese arte, sentirá algo -miedo, rabia, tristeza- que el artista en pleno uso de sus funciones ha transmitido. Es un punto válido y lógico, pero se olvida que esa experiencia también se puede transmitir a los videojuegos. ¿Alguna vez jugaron algunos de los títulos de Grand Theft Auto (GTA para los amigos) en cualquier consola? Si no lo hicieron vayan y pregunten a quienes sí, pregúntenle por sus personajes.

No tendrás jamás una respuesta única pues los jugadores son hechos a medida, así como los autos y así también el desarrollo de la historia no tiene una medida especifica de como hacerlo. Puedes empezar ganando todas las misiones o puedes ir de callejón en callejón follándote a todas las trabajadoras sexuales que te encuentres. Puedes ser el héroe de la historia o puede ser un chulo más.

El videojuego nos hace a todos responsable de las historias

¿Y que tiene que ver esto? Ok, supongamos ahora que estas viendo Black Mirror: Bandernasch o estás viendo Rambo o cualquier película que quieras. Todas las películas tiene un principio y un final IGUAL pues el equipo decidió que será así. Incluso con Black Mirror el final -aunque me de para seleccionar la historia- siempre termina en finales establecidos.

¿Pasa eso en GTA? ¿Pasa eso en Red Dead Redemption? ¿Pasa eso en The Walking Dead? Sí, ya sé que los desarrolladores ponen los límites dentro de los juegos del mismo modo en que en una película el guionista dicta la historia. Pero -acá viene el cliché- de gustos no hay nada dicho.

Así como algunos preferimos escuchar Queen y Damas Gratis, no viendo ningún problema entre ambos, otros me harán un muñeco vudú deseándome impotencia sexual por haber juntado ambos grupos en una oración. Así con las películas también y cualquier otro arte, las personas se llevan impresiones diferentes una vez que juegan un mismo juego. La transmisión de emociones, resumiendo es la misma.

Conclusión

El peligro de los ¡MEH!

Hacer una indiferencia sobre considerar o no arte no nos permitirá avanzar como comunidad y hará indiferente los diferentes problemas que tenemos con la industria de los videojuegos, como la estúpida guerra de consolas o que no se pueda considerar como deporte electrónico a los videojuegos.

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