Tecnología

Urgente inventar

La necesidad de crear el futuro

Ben Kaufman terminó el colegio y no quiso ir a la universidad. Propuso a su padre invertir todo el dinero para su formación terciaria en un emprendimiento. Un incrédulo padre empresario decidió darle una oportunidad a su hijo, le pidió un business plan para poder tomar en serio su propuesta, Ben lo hizo con un método canvas en beta y no tan popular. Viajó a China y fundó Mophie.

Una anécdota que Ben Kaufman recuerda es que no era un chico aplicado en el colegio. Se sentaba atrás y prendía su iPod para no escuchar la clase que le parecía aburrida. Le costaba ocultar los cables blancos de su dispositivo, así que fue a su casa y creó un cover casero para poder escuchar música sin que la maestra lo viera, Ben lo hizo, logró aparentar que estaba atendiendo las clases, mientras escuchaba sus canciones favoritas.

Desde muy joven corría en él la sangre de inventor y en la actualidad es el motor de su proyecto emblema, Quirky, el cual llegaría a fundar después de vender por US$ 2 millones Mophie, su compañía dedicada realizar los mejore covers para productos Apple. De la necesidad de ocultar sus cables blancos en clases y después de romper su iPod en una caída, hoy es uno de los responsables de que muchos dispositivos no sufran daños.

La historia de Ben Kaufman es mucho más interesante cuando se animó a reinventar la forma de inventar. Solo 3 años necesitó para que su Mophie se vendiera y empezara a disfrutar de la vida, él podía haber colgado la toalla en ese momento, pero decidió ser más y fundó Quirky.

La velocidad de internet nos engaña, parece que todo lo estamos haciendo muy rápido y que todo se inventa en cuestión de segundos, pero la verdad es que no paramos de replicar cosas y no estamos inventando nada nuevo. Los inventores están muriendo. En el momento de la historia donde más se habla de innovación, estamos careciendo de ella.

Muchos extrañan a Steve Jobs y con justa razón, faltan inventos, falta productos nuevos, falta lo que nos dice el polémico Peter Thiel, pasar de cero a uno. No estamos dando muchas soluciones, en siglos pasados se crearon más cosas útiles que en la actualidad. Crear un iPhone nuevo nos lleva un año, casi el mismo tiempo que tomó construir el Empire State.

La innovación no corre con la velocidad que creemos y muestra de ello es que en 1909, el Ford T fue el auto más vendido en Estados Unidos, un siglo y un año después, 2010, la camioneta más vendida fue la Ford F-150. Los dos vehículos son de la misma marca, el mismo color y con la misma tecnología base. Recién en el 2008 apareció Tesla con su Roadster en el TIME como innovación de transporte.

Entra Tesla en la escena, el emprendimiento de Elon Musk, otro inventor que no conoce de riesgos. Estando cómodo con su fortuna después de haber creado PayPal, no se quedó y decidió innovar en el transporte, siendo hoy su empresa la referente en avances de la industria de autos eléctricos.

Nadie crea, nadie inventa, nadie pasa de cero a uno. Pasar de cero a uno es el proceso para crear verdadera tecnología, apoyarse en esa creación o copiar es globalizar. Esa es la fórmula que Peter Thiel propone para diferenciar avances con innovación de copias o uso de la globalización. En la actualidad existen pocas personas que está apuntando a lo primero, las personas ya no inventan, copian.

¿Quienes pasan de cero a uno?

Personas como Elon Musk se centran en crear el futuro, este tipo de inventores buscan ir a Marte, hacer minería espacial, potenciar nuevas formas de energías. Son visionarios y genios que aprovecharon oportunidades únicas, son los encargados de inventar el futuro con proyectos enormes.

En ese grupo entran genios como Steve Jobs con su iPod o iPhone, Bill Gates y todo lo que es el Office de Microsoft, Elon Musk con Space X y los autos de Tesla, por citar solo algunos. Ellos cumplen con la fórmula de Peter Thiel, innovaron en su momento, lograron no solo llevar a cabo su idea, también optimizan a la humanidad de forma positiva y ayudan a avanzar.

Es de pocos plantearse ese paso con ideas gigantes, pero no es exclusividad de genios pasar de cero a uno. Inventar también está al alcance de quienes se lo propongan. ¿Se acuerdan de Ben Kaufman? Él vio este drama de la escasez de inventores y con base en su experiencia cambió el proceso de crear nuevas cosas.

Quirky es la comunidad más grande de inventores del mundo. Cada jueves, lanza 3 nuevos inventos al mundo, los cuales pasan por un proceso original de creación y selección que tiene como filosofía la innovación abierta. Esto hace que personas que cuentan con inventos útiles e innovadores, puedan saltear la tediosa burocracia que conlleva lanzar al mercado un producto.

Los que inventan a nivel de Apple, Tesla o Microsoft nos tiene acostumbrados a cifras de ganancias por sus nuevos inventos que superan las cantidad que cualquier mortal en la tierra pudiera tener en toda su vida. Pero los que inventan por vías como Quirky, también cuentan con ingresos nada despreciables, Jordan Diatlo, creador del Pivot Power, ya tiene más de US$ 2 millones ganados con su invento y detrás de él, gracias a la filosofía de innovación abierta, otras personas que aportaron al invento también están ganando algunos dólares por las ventas de este producto.

Sergey Brin, co-fundador de Google

¿Cómo pasar de cero a uno?

Asumir que en Latinoamérica es difícil desarrollar productos como Pivot Power o Egg Minder, en parte por la educación que recibimos o que no nos damos, puede ser cierto. Lo ideal es ver proyectos latinos en plataformas como Quirky, pero muchas veces no es el caso. En este punto debemos analizar cómo entrar a innovar desde la periferia y no quedarnos solo como consumidores.

La clave es apostar por la programación, quiérase o no, es el camino más corto para empezar a crear el futuro. Referentes como Mark Zuckerberg o Larry Page junto a Sergey Brin son los genios de esta ala del paso de cero a uno. No se necesita más que una notebook y acceso a internet para ir probando ideas.

Codear y empezar a plasmar ideas es la vía para crear desde la periferia. Es el primer paso hacia una cultura de invención. Programar se constituye hoy en el inglés de la época de nuestros padres. Pero no cuenta para nada perder el tiempo en proyectos como “el Facebook latinoamericano“ o “el Google paraguayo“ eso es globalizar, pensemos que no hay barreras, pensemos en que Paraguay está en el mundo y no solo para los paraguayos, empecemos a sacar proyectos globales y no caigamos en vicios localistas.

No te quedes en cero, inventa

Entendemos que desde países como Paraguay es muy difícil inventar cosas. Creo que puede pasar un buen tiempo para ver varios proyectos de hardware paraguayos en Quirky o plataformas similares, empezamos a ver proyectos nacionales en materia de software, pero aún falta demasiado.

Al Paraguay le queda adoptar la tecnología, tocar y ver lo que hacen otros para poder sentir la tendencia global, pero desde donde puede, se debe también actuar y hasta ahora el camino más rápido es programar para crear cosas interesantes que solucionen problemas globales, no quedarse en lo local nunca.

Adquirir la habilidad para pasar de cero a uno es opcional. No dudes en intentar enfrentar el lenguaje de las computadoras. Existen alternativas geniales como cursos de programación básica gratis. También si lo tuyo es más hardware, inscríbete a un curso de Arduino. No queda más que empezar a capacitarse para destacar y salvar esta escasez mundial de inventores.

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Vivo en una habitación roja | Marketer | CMO en RugerAcademy| Co-fundador de MNML y Ñanee Digital | Juego #PUBG | #NosVemosEnElFuturo

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